A la vez que bajaba por mi calle, subía una anciana por la misma, iba arreglada, portaba dignidad, era fácil adivinar que siempre fue guapa, conseguía vencer el duelo con la edad. Empecé a proyectar toda una vida que habría tenido ella, una infancia complicada merced del hambre generalizado en la posguerra, hasta que, no corta ni perezosa, decidiría ella que se marcharía a otra ciudad, a Madrid, la capital, allí se enfrentaría a numerosos obstáculos que se interpondrían en su camino, como el desprecio y la infravaloración por parte de los hombres, la falta de subsistencia económica o la excesiva escalonación de las clases. Más tarde, tras duros años de trabajo e insistencia, se marcharía a Málaga a disfrutar de su pequeño capital económico. Conocería allí al hombre de su vida, haría amistades para suplir a los que dejó atrás, poco a poco con tiento y tesón formaría una gran familia, se afianzaría aquí dejando pasar dulcemente los años y más tarde subiría una calle.
Era esa una historia, quizás parecida quizás no, podría llevar sobre sus hombros cualquier pasado, pues cada una de sus arrugas que tan elegantemente llevaba era un surco de su vida, sus ojos denotaban cansancio pero satisfacción, y se notaba educación, inteligencia y saber estar. Cualquier historia podría ser.
P.D.: Por cierto, se me olvidaba, iba en silla de ruedas, solo tenía una pierna.
sábado, 30 de abril de 2011
miércoles, 27 de abril de 2011
Juzga
Se me cruza la tristeza
reclamándome realeza
mientras bajo mi cabeza
y pago con lágrimas
que me regaló la Virgen de Fátima,
mientras pena mi ánima,
que entre momentos anodinos,
soporto intenso dolor cansino.
Y en el camino
se interpuso retadora la amistad
invitándome a un mano a mano,
no pude sino mirar sin más,
pues será mi corazón insano,
pero mi alma de cristal,
que ni protesto ni hilvano,
sino que me entrego vendido.
Con mi dulce orgullo derruido,
me postro de rodillas hundido,
esperando que dicte el juez,
que el verdugo rompa la nuez
y me reclame Lucifer.
Abrázame y dime que no es amor,
y dime que es amor,
y dime que hace calor,
y dime que es esto frío,
que así sonrío,
pues es la vida un río,
que es éste corriente inexorable,
que serán momentos estables,
y otros insoportables,
pero es necesidad tu fiel compañía,
es necesidad esta letanía,
es necesidad que me des alegría.
reclamándome realeza
mientras bajo mi cabeza
y pago con lágrimas
que me regaló la Virgen de Fátima,
mientras pena mi ánima,
que entre momentos anodinos,
soporto intenso dolor cansino.
Y en el camino
se interpuso retadora la amistad
invitándome a un mano a mano,
no pude sino mirar sin más,
pues será mi corazón insano,
pero mi alma de cristal,
que ni protesto ni hilvano,
sino que me entrego vendido.
Con mi dulce orgullo derruido,
me postro de rodillas hundido,
esperando que dicte el juez,
que el verdugo rompa la nuez
y me reclame Lucifer.
Abrázame y dime que no es amor,
y dime que es amor,
y dime que hace calor,
y dime que es esto frío,
que así sonrío,
pues es la vida un río,
que es éste corriente inexorable,
que serán momentos estables,
y otros insoportables,
pero es necesidad tu fiel compañía,
es necesidad esta letanía,
es necesidad que me des alegría.
Alcohol de una vida
Lágrimas de ron
al mejor postor,
vodka barato
para el más novato,
whisky cuarentón
del solterón,
chupito aguado
para el cagado,
es garrafón
del borracho simplón,
el malibú de hace un rato
es del timorato,
vino dulzón
para quien vive en desazón.
Noche en cóctel,
caricaturas en póster.
al mejor postor,
vodka barato
para el más novato,
whisky cuarentón
del solterón,
chupito aguado
para el cagado,
es garrafón
del borracho simplón,
el malibú de hace un rato
es del timorato,
vino dulzón
para quien vive en desazón.
Noche en cóctel,
caricaturas en póster.
domingo, 24 de abril de 2011
Histeria
Ríe usted, histriónica,
sonrío yo histérico.
Cansina es la búsqueda
que termina en otra pérdida.
Soy triste caballero andante
sujeto al alambre,
no mandé nada al traste,
pues nada empezaste.
Mi triste figura
sufre sin dulzura,
me llamas querida ricura,
¿qué eres? Verduga que tortura.
sonrío yo histérico.
Cansina es la búsqueda
que termina en otra pérdida.
Soy triste caballero andante
sujeto al alambre,
no mandé nada al traste,
pues nada empezaste.
Mi triste figura
sufre sin dulzura,
me llamas querida ricura,
¿qué eres? Verduga que tortura.
sábado, 23 de abril de 2011
AMOR DISPLICENTE
“El amor es el repentino deseo de hacer eterno lo pasajero”. Tras leer esa cita de De la Serna apagó la pantalla y se paró a meditar, cuán le había dado y quitado el amor en los últimos meses, que fueron turbulentos, que lo introdujeron en una borrachera sentimental y finalizó en un cataclismo, dejando su corazón solo en la calle de la amargura. Sin embargo, a pesar de las diferentes experiencias vividas, a pesar de estar su corazón ya torturado y su alma deseaba soledad y meditación, él empezaba a removerse incómodo numerosas veces, a ponerse nervioso cuando ese nombre aparecía en la columna del tuenti-chat, cuando avanzaba en el pasillo, se paraba a pensar detenidamente en qué diría, en cómo conseguir que ella se fijara en él, en que ella fuera a la cama feliz con él en su cabeza y su corazón. No obstante, parecía imposible, era ella tan imponente, tan diferencial, su hermoso rostro no hacía más que extasiarlo, su sonrisa, blanca como las margaritas, dulce como los jazmines, ojos límpidos, cabello rebelde… Pero aquello apenas le importaba, a él le fascinaba el caballo salvaje que cabalgaba por los lares de su personalidad, era pues ella admirable, su mirada altiva era la fachada perfecta de un alma incontrolable, por donde fluían sin cesar sentimientos que él observaba con sorpresa, le incitaba a explorarla, a conocerla, a llegar hasta lo más hondo de ella, pero, ¿cómo hacerlo?, aquel era un desafío inabordable, era ella inabordable, infinitamente superior. Todos esos pensamientos se sucedían velozmente, hasta que volvió a encender la pantalla y pulsó Inicio, ahí estaba, aquel maldito estado, aquel estado que no podía comprender, que hacía que odiara al otro hombre. Decía así:
“TE QUIERO”.
miércoles, 20 de abril de 2011
Amor
Rompo una lanza en favor del amor. Es su búsqueda incesante y, en muchas vidas, eterna. Existe quien muere sin el privilegio de haber gozado de éste, pero también existen muchos que creen haber gozado, cuando no es así, confunden el amor con la amistad manchada de sexo. Una amistad como tal es una de las cosas más maravillosas, la amistad con sexo que se convierte en noviazgo termina antes que la muerte o cae presa del hartazgo y el hastío, pero ¿el amor?, ¿no somos conscientes de que por amor a una persona somos capaces de cualquier cosa? Si es necesario damos nuestra vida antes de que el otro se despoje de ésta, estamos dispuesto a los sacrificios diarios y en los momentos bajos, pues el amor no es perfecto, es el pañuelo que se lleva la lágrima y nos recuerda el privilegio del que gozamos. Es lógico necesitar la amistad, necesitar el sexo, pero una vida sin amor se convierte en intrascendente.
Rompo una lanza en favor del amor.
Rompo una lanza en favor del amor.
Bendita esencia.
¿Qué pasa cuando escribes algo y todos alaban?
Es gratificante.
¿Qué pasa cuando uno no dice nada?
Es desconcertante.
¿Qué pasa cuando ella no dice nada?
Es decepcionante.
Es amor.
Es gratificante.
¿Qué pasa cuando uno no dice nada?
Es desconcertante.
¿Qué pasa cuando ella no dice nada?
Es decepcionante.
Es amor.
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