domingo, 23 de octubre de 2011
Amor
"No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque donde tú vayas, iré y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, moriré yo y allí seré enterrada" (Ruth 1:16-17).
sábado, 1 de octubre de 2011
Olvídame
Desganado lanzó la margarita al agua del canal, sus ojos
enrojecidos seguían el curso de la corriente que se llevaba esa margarita, que
tanta pena cargaba a sus espaldas. No podía ser… Dijo que no… Su cuerpo decaía,
su alma se desvanecía, su corazón perdía el poco fuego que quedaba, la sangre
no fluía, las lágrimas enturbiaban su mente.
No lo entendía, hizo todo lo posible, amó más que ningún
otro, sólo tuvo miedo, puro pánico, siempre se hizo la misma pregunta, ¿y si
decía que no?, hasta al final que llegó. Él no podía comprender…
Su cabeza estaba cerca de estallar, su orgullo quedaba
terriblemente derruido, nada tenía ahora sentido, ni esa margarita que se
hundía lentamente por el agua, tuvo ella más suerte que él, tuvo su vida más
sentido, no tuvo ella al menos lágrimas que arrojar, ojos que cerrar
lastimosamente.
Andando hacia su casa se dio cuenta, nadie se fijaba en él,
era una simple hormiguita ignorable, nada pasaría si desapareciera. Aquel
pensamiento le torturaba, necesitaba estar al lado de ella, soñaba con chocar
con sus labios, con abrazarla, con rodear su cintura, con poseerla, con hacerla
sonreír, cuando hacía ella eso gozaba él del más maravilloso momento de su
vida, jamás tuvo tanto sentido, era ella su droga, incluso sus versos…
Tras 5 minutos andando se topó con un poema inscrito en una
fachada de una casa, lo leyó con atención, su alma se hundió…
Mi droga, mi
necesidad, mi recuerdo,
alteza, mi aliento,
mis sueños,
poderosa fluye mi
sangre en tu presencia,
poderosa torna mi
alma, forma cobra su esencia,
tú eres su figura, sus
líneas, su belleza,
tu rostro me muestra
una certeza,
querer rodearte con
mis brazos y poseerte,
es amor, es orgásmico,
es quererte.
Decidió copiarlo y enviárselo. Su respuesta la veía ahora:
Olvídame.
Salve dios tu hermosura
Salve Dios tu hermosura,
estremecióme la altura
de tus piernas, la
blancura
de tu vestido en vivo contraste
con tu piel morena, es arte.
Fugaz momento en que rescataste
el sentimiento de este
servidor,
cuya frialdad olvidó el amor
hasta sentir ante ti estupor.
Cuán perfectas facciones
arrebolan mis emociones
en una calurosa tarde de
estaciones.
Es tu sonrisa
Mar adentro,
inmerso en la confusa oscuridad,
no se sabe qué luz es aquella
que irradia a lo lejos,
potente, brillante, misterio,
camino allá, amigos saludan ufanos,
textos que llaman al tedio,
camino allá.
Ha llegado Navidad,
la luz persiste valiente,
camino sin prisas,
veo un esbozo de algo,
también irradia suave brisa,
es una luz frágil, cristal,
sensación cálida,
huele a amistad,
es tu sonrisa.
lunes, 18 de julio de 2011
Laundry
Andando por una calle, paro en la lavandería, era una experiencia fascinante, parecíamos desprecio social, el suelo de cuadros blanco y negro nos insulta, nos recuerda la irónica carencia de lavadora, miran desde la calle, escoria humana o muerte económica.
Cada uno es una historia, el hippie en sus últimas horas a la espera de su crisis de los 40, el viejo al que la vida no le quiso sonreír, la mujer acompañada de una cerveza y su más fiel amigo, el tabaco, la familia que es novata en estas lides, incluso han traído una cámara, 2 chicos que pretenden ser chic y modernos, paladines de la moda, ovejas del rebaño... Curioso, con eso sueñan...
Esta lavandería es una caja de pañuelos, y cada uno de nosotros somos una historia escrita en un pañuelo, a la espera de que alguien nos regale sus mocos.
Cada uno es una historia, el hippie en sus últimas horas a la espera de su crisis de los 40, el viejo al que la vida no le quiso sonreír, la mujer acompañada de una cerveza y su más fiel amigo, el tabaco, la familia que es novata en estas lides, incluso han traído una cámara, 2 chicos que pretenden ser chic y modernos, paladines de la moda, ovejas del rebaño... Curioso, con eso sueñan...
Esta lavandería es una caja de pañuelos, y cada uno de nosotros somos una historia escrita en un pañuelo, a la espera de que alguien nos regale sus mocos.
domingo, 17 de julio de 2011
Enséñame a amar
Alzo mi vista hacia el mar,
te intento encontrar,
te veo bañada en la pleamar,
sólo te puedo amar.
Ojalá te pudiera pertenecer,
ojalá te acompañara en el atardecer,
y en la cama viéramos el amanecer,
ojalá contigo pudiera perecer.
Enséñame qué es amor,
que resuene mi tambor,
porque me distes ardor,
porque descubrí amor.
miércoles, 13 de julio de 2011
Tengo una mala noticia
Batas blancas, bolígrafos de plástico, pijamas verdes, comida envasada, colchón y sábanas olor a desinfectante, miradas de compasión, lágrimas escondidas, conversaciones banales, pastillas, cables… Todo aquello maltrataba su vida, su joven vida, que apenas había empezado a brotar cual linda y genuina flor muestra orgullosa sus frágiles pétalos, una vida que se torció con la funesta frase, “Tengo una mala noticia”, a partir de ahí su cuerpo empezó a debilitarse, la gente que lo veía le lanzaba una mirada de confusión y tristeza, gente de la que no se acordaba acudió a verla, echó en falta otros que no volvió a ver, mientras, su vida se convirtió en un tonel vacío rodando en una cuesta abajo inacabable, aún no entendía por qué el destino lo había señalado, por qué estaba su vida abocada al sufrimiento, el dolor y la muerte temprana. Nadie se lo había confirmado, no hacía falta, el tratamiento no funcionaba, y la brisa mortífera se estaba llevando cada uno de los pétalos de su flor de la vida, su cuerpo, raquítico, se hundía cada vez más sobre el frío colchón, su vista se perdía cada vez más hacia la blanca pared, su mente se marchaba frecuentemente de aquella odiosa habitación, se perdía en momentos anteriores, su primer beso, su mejor amigo, su primera novia, los incesantes ladridos de su perra, las heroicas comidas en casa de su abuela, su primera copa, su primer cigarro, su moto, los libros, los castigos de sus padres, sus padres, derrotados, aún podía escuchar los silenciosos llantos de su madre los primeros días, el obstinado silencio de su padre, se negaban a la posibilidad de que el viento se llevara a su amado hijo, por el que habían luchado años y años, al que habían amado, por el que lucharon hasta ahora, sabía que habían desistido, probablemente el médico les dio ya su pésame por adelantado, lo tenía asumido, había disfrutado, ahora respiraba por última vez, pero no había miedo, sino resignación y tranquilidad, Dios no le había permitido tener una vida, de modo que se entregaría ahora a él, el sacerdote le había dicho que lo quería en el cielo, a su derecha, viendo a sus seres más querido desde arriba, él le creía, prefería hacerlo, no soportaba otra visión, su torturada alma no soportaba más castigo, más sufrimiento, más dolor.
Pasaban inquietas y lentas las horas, y con éstas, los más allegados, ya lo sabían, su cuerpo le había dicho basta, su corazón ya había dejado de latir, desde hacía semanas, sólo cabía pesar, su mente se había resignado finalmente, era hora de abrazar la muerte, recibirla como una amiga, las horas tornaron en minutos, los minutos en segundos, y sus ojos se cerraban lentamente mientras su alma quedaba dormida en el sueño eterno.
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